Fede Bumeister se presenta como un ministro con ideas audaces y un presidente aún más "delirante", impulsor de una ley que elimina límites a la compra de tierras por extranjeros. Se burla de la supuesta ineficacia del periodismo para desactivar "bombas" políticas, a diferencia de los no peronistas.
Se ironiza sobre la estrategia de Cristina Kirchner para "oxigenarse" enviando figuras como Quintela o Rossi a recordar al kirchnerismo, y se menciona la idea de una ley que permitiría a las personas abrir sus propias iglesias sin depender del Vaticano.