Se critica la falta de cumplimiento de la ley de emergencia para personas con discapacidad, a pesar de los esfuerzos y la lucha del colectivo. Se menciona que solo se cumplen tres artículos de la ley, y que se intentó derogar otros por la ventana.
La crueldad del gobierno se manifiesta en la falta de respeto a las reglas y en el congelamiento del nomenclador de salarios, que afecta a los terapeutas. A pesar de los pequeños aumentos, no alcanzan para cubrir las necesidades.
Se reflexiona sobre el avance en la inclusión de personas con discapacidad a lo largo de los años y la importancia de seguir luchando por sus derechos. La necesidad de un Estado presente y políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades es fundamental.