La experiencia de J.D. Vance como marine en Irak lo llevó a desarrollar un profundo escepticismo sobre la viabilidad de imponer la democracia liberal en otros países.
Vance cuestiona la política exterior estadounidense, particularmente la agenda de libertad promovida por George W. Bush, considerándola más cercana a una ideología liberal universalista que a un conservadurismo pragmático.