Se critica la estrategia de ciertos periodistas de atacar a la cultura y de minimizar la importancia de consignas como "la patria no se vende".
Se cuestiona la reacción del gobierno ante la pérdida de debates legislativos, como la exclusión del capítulo 3, y se ridiculiza la lentitud para responder preguntas sobre la posibilidad de comprar el país o provincias. Se ironiza sobre la figura de Kirchner y su esfuerzo por ser el "empleado del mes".
El segmento resalta la confusión sobre quién está a cargo del gobierno y por cuánto tiempo, dada la rápida sucesión de eventos y cambios. Se menciona la gravedad de que el canciller Kirchner considere anticuado el concepto de soberanía.