En la época de las elecciones de 2016, J.D. Vance criticó duramente a Donald Trump, calificándolo de "candidato realmente malo" y "mala persona", y comparando su impacto en la política con el de la heroína en un adicto.
Vance, con su propia historia familiar marcada por la adicción, utilizó esta analogía para expresar su profunda preocupación por la influencia de Trump en votantes que, según él, podían ser racistas.