Se expresa un fuerte repudio hacia la policía, calificándolos de "hijos de puta" y "caras". Se les acusa de tirar desde una jubilación y de tener de comer a los jubilados.
Se les llama "traidores", "vende patria" y se utilizan otros epítetos despectivos. La crítica se centra en su accionar y en la percepción de que actúan en contra del pueblo.