Se retoma la polémica sobre el adoctrinamiento en las escuelas, contrastando la actitud de Javier Milei con la de Patricia Bullrich. Se considera que la actitud de Milei en el colegio fue inapropiada y una "pena", mientras que Bullrich tuvo un acercamiento distinto al charlar con los chicos.
Se argumenta que el kirchnerismo no debería hablar de adoctrinamiento, dada su propia historia. Se plantea que la crítica de Bullrich podría ser genuina y apuntar a un electorado republicano que no está de acuerdo con ciertas acciones del presidente.