Se analiza la dificultad de atacar a los medios de comunicación, citando la experiencia de Adrián Suárez. Se argumenta que, si bien el poder puede enloquecer por las críticas, la "gestión buena" es lo que prevalece. Se enfatiza la importancia de los hechos por sobre las palabras.
Se coincide con la afirmación de Suárez sobre la gestión y se reflexiona sobre la dificultad de establecer un diálogo constructivo con el presidente Javier Milei, quien no pide disculpas y genera un clima de confrontación.