Se expone la profunda desconfianza que la ciudadanía tiene hacia las figuras públicas y las instituciones, incluyendo políticos, empresarios, periodistas, sindicalistas y jueces.
Esta falta de credibilidad generalizada se considera un problema sistémico que impide la visualización de un futuro posible, y se señala que fue un factor clave en la elección de Javier Milei, quien prometió combatir la corrupción.
Sin embargo, se advierte que si no se abordan estos problemas de fondo, la gestión de Milei podría no cumplir las expectativas refundacionales, y la situación de desconfianza podría incluso agravarse.