Se analiza la profunda desconfianza de la sociedad argentina hacia las instituciones, incluyendo políticos, periodistas, empresarios, sindicalistas y jueces.
Se argumenta que esta crisis de credibilidad es sistémica y que fue un factor clave en la elección de Javier Milei, quien prometió erradicar la corrupción.
Se advierte que la persistencia de esta desconfianza, sumada a la posible falta de resultados tangibles en la lucha contra la corrupción, podría llevar a una mayor decepción y a un debilitamiento del apoyo al gobierno actual.