El programa cuestiona duramente la figura del presidente Javier Milei, tildándolo de "loco" y basando su accionar en el "odio". Se argumenta que detesta la libertad de expresión, lo popular y a diversas figuras públicas, llegando a decir que "odia a todos".
Se menciona que el propio presidente ha admitido que se odia a sí mismo, lo que lleva a la reflexión sobre su capacidad para amar a otros. Se destaca la prohibición de filmar al presidente mientras se desplaza por la Casa de Gobierno, medida atribuida a la Casa Militar, y se compara esta acción con la de anteriores presidentes, sugiriendo un comportamiento "monárquico" y un posible ocultamiento de su estado físico o mental.
Además, se critica la excesiva seguridad desplegada durante sus apariciones públicas, incluyendo francotiradores, y la prohibición a vecinos de asomarse a sus propias terrazas para observarlo. Se califica la situación como un "loquero a cielo abierto", normalizando la locura y cuestionando la salud mental del presidente.