La secretaria de Inmigración fue criticada por su propio partido debido a la gestión del departamento. Se reportó que más del 90% de las personas detenidas no tenían condenas criminales, lo que contradice la promesa de campaña de Donald Trump de enfocarse en inmigrantes con antecedentes delictivos.
El propio partido de Trump señaló que la prioridad debería ser la calidad de los detenidos, no la cantidad. Se cuestionó la efectividad de las políticas de inmigración implementadas, ya que no se estarían cumpliendo las promesas de campaña sobre la persecución exclusiva de criminales.