Se cuestiona la coherencia de las políticas económicas del gobierno, sugiriendo una postura "marxista" encubierta al utilizar fondos del FGS para créditos hipotecarios de cara a las elecciones, a pesar de defender posturas monetaristas públicamente.
Se critica la "impudicia" y la falta de coherencia en los discursos y acciones políticas, donde se priorizan medidas electoralistas sobre los principios declarados.