Se critica la situación de la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner, calificándola de "payasada". Se cuestiona que, a pesar de estar bajo arresto domiciliario, pueda recibir visitas sin control y disfrutar de comodidades en sus propiedades.
Se sugiere que, en lugar de mantenerla en su domicilio, se debería implementar una medida más estricta, como enviarla a una cárcel común o utilizar una de sus propiedades en Puerto Madero con medidas de seguridad adecuadas (cámaras, alarmas, pulsera electrónica).
Se expresa indignación por lo que se considera un trato privilegiado y se insta a los jueces a ser "implacables con todos".