Se criticó la postura del presidente Javier Milei hacia la cultura, tildándolo de odiar a los artistas, actores y al cine. Se argumentó que el presidente menosprecia la cultura y que sus medidas reflejan esta actitud. Se mencionó que en otros países, el cine y la cultura son representativos de la identidad nacional.
Se diferenció entre derechos y privilegios, afirmando que el sector cultural no está en contra de los derechos, sino de los privilegios. Se señaló que algunos actores, al hablar de derechos, en realidad defienden sus propios privilegios. Se mencionó que el presidente, al destruir el Estado desde adentro, también afecta a la cultura.