La imagen del gobierno ha caído en picada desde el día posterior a la elección, influenciada negativamente por escándalos de corrupción como el caso Libra. Las expectativas económicas son decrecientes, y cada nuevo escándalo impacta directamente en la intención de voto.
Incluso temas como el recorte universitario, que no afectan directamente el bolsillo, generan preocupación ciudadana, dada la alta valoración de la educación pública en la opinión pública. Estos factores erosionan la confianza en la gestión actual.