Existe una profunda disociación entre la retórica del gobierno, los mercados y la realidad económica que enfrentan los argentinos. La incertidumbre preelectoral se suma a la impotencia del gobierno para generar resultados tangibles.
El mercado reacciona a esta situación, mientras el gobierno parece exagerar su propia impotencia y recurrir a discursos alarmistas de cara a las próximas elecciones.