Se critica la intervención de Javier Milei en la ORT, considerándola una "arenga" contra los periodistas y una imposición de "pensamiento único". Se argumenta que el presidente busca anular a quienes piensan diferente, en contraposición a la necesidad de fomentar el pensamiento crítico en las escuelas.
Se cuestiona la mezcla de conceptos religiosos y económicos en su discurso, generando confusión y violencia. Se señala que esta postura contrasta con la defensa de la libertad de expresión y el periodismo crítico, valores que deberían ser promovidos.
Se menciona la hipocresía de quienes critican este tipo de discursos en otros gobiernos pero los toleran en el actual. Se subraya que oponerse o realizar periodismo crítico no es ser "restituyente", sino ejercer un derecho fundamental.