Se reflexiona sobre el rol del presidente y cómo debe interactuar con la gente. Se plantea que si un presidente no puede hablar con la gente o no le gusta, debería quedarse en su casa.
Se critica la actitud de Milei, sugiriendo que no normaliza su comportamiento y que tiene la responsabilidad de ubicarse, ya que es un adulto. Se menciona que él habla a los chicos, a la cámara, a los periodistas y a los opositores, sin distinguir el contexto.