Se critica la narrativa oficial que minimiza la pérdida de poder adquisitivo del sector público, argumentando que se trata de "la casta" y que el Estado gasta mal.
Se recuerda que en el sector público se encuentran policías, médicos, docentes y otros trabajadores esenciales, cuyos salarios se han deteriorado significativamente debido a la inflación.
Se señala que la imagen de las fuerzas de seguridad y otros trabajadores estatales está muy deteriorada, producto de años de abandono y falta de reconocimiento.