Se debate la autonomía del Banco Central, cuestionando si esta debe ser del "pueblo" o del "político", y cómo afecta la voluntad popular en la toma de decisiones económicas.
Se utiliza el ejemplo de Perú para ilustrar cómo la autonomía del Banco Central puede impedir la demagogia o el clientelismo, aunque se advierte sobre la influencia de grandes corporaciones en la economía de ese país.