Patricia Bullrich, a pesar de haber acompañado al gobierno de Javier Milei, parece estar delineando un proyecto presidencial propio con miras a 2031. Su reciente visita a un colegio, donde promovió la libertad de los niños, se interpreta como un intento de diferenciarse de Milei y buscar una imagen más moderada.
Esta estrategia de "desmarcarse" genera interrogantes, ya que Bullrich construyó su carrera política sobre un discurso anti-kirchnerista radical. Ahora, su búsqueda de moderación podría ser vista como una adaptación a un contexto político cambiante o una estrategia para capitalizar la insatisfacción con el gobierno actual.