Se discute el caso de Camila Mayán, quien reclama una compensación económica a su expareja, el señor McAllister, tras una convivencia de más de dos años en Argentina y luego de forma ocasional en el extranjero. El reclamo se basa en bienes adquiridos durante la convivencia, cuyo valor es considerable.
El debate principal se centra en la jurisdicción: si un juez argentino es competente para entender en este reclamo. Se introduce el concepto de "foro de necesidad", un criterio excepcional aceptado por la Corte Suprema de Justicia, que permitiría litigar en Argentina a pesar de la residencia en el extranjero, especialmente porque en Inglaterra no existe la figura de compensación económica para uniones convivenciales, lo que negaría el acceso al derecho.
Se explica el beneficio de "litigar sin gastos", que permite a personas sin liquidez suficiente afrontar las tasas de justicia, y la importancia de que este trámite no detenga el avance del juicio. Se menciona que la jueza de primera instancia dio lugar al reclamo, pero la Cámara Civil se dividió, y ahora la decisión recae en la Corte Suprema.