Se cuestiona si a los políticos les preocupa la difícil situación económica que atraviesan los comerciantes y ciudadanos, o si solo les importan sus altos sueldos.
Se plantea la hipótesis de que a un político debería preocuparle ver que la gente no llega a fin de mes y tiene que luchar día a día para sobrevivir.
La falta de gente en las galerías comerciales, incluso un viernes por la tarde en una zona céntrica como Flores, evidencia la gravedad de la crisis económica.