El episodio más dramático vinculado a las amenazas iraníes ocurrió el 8 de julio durante la cumbre de la OTAN en Ankara. Inteligencia israelí alertó a Washington sobre un posible complot iraní para derribar el avión presidencial de Trump con un misil de hombro.
La información indicaba que los iraníes conocían el hotel donde se alojaba Trump, lo que llevó al Servicio Secreto a tomar medidas extremas para sacarlo del país de forma encubierta.