Se cuestiona la presencia de Javier Milei en un acto escolar, donde se habría incitado al bullying y la discriminación contra periodistas. El discurso señala que en lugar de una teoría económica, se adoctrinó a los jóvenes con creencias religiosas y dogmas.
El presentador compara la situación con la de un ayatolá en Irán, sugiriendo que se está imponiendo una visión fanática en un ámbito educativo. Se critica la violencia y el apología del odio en un acto escolar.
Se menciona también la ausencia de Santiago Caputo, asesor de Milei, en una reunión de gabinete, lo que se interpreta como una señal de tensión interna o un mensaje de poder dentro del gobierno.