Se critica la desconexión de algunos discursos libertarios con la realidad argentina, mencionando la insólita justificación de un diputado sobre la gente que no paga la cuota del televisor por deprimirse tras el Mundial.
Señala que el 70% del debate en el Congreso se centró en temas ajenos a las preocupaciones ciudadanas, como dogmas ideológicos, favores a amigos y la inacción en el Banco Central, dejando de lado las necesidades económicas de la gente.