Se vincula directamente la inseguridad con la corrupción, afirmando que donde hay corrupción, hay inseguridad. Los ciudadanos honestos pagan las consecuencias de los negocios y la corrupción de los funcionarios.
Se critica a los funcionarios del Gran Buenos Aires por vivir en barrios privados, usar autos blindados y viajar al Caribe mientras la gente padece la inseguridad. Se les acusa de ser sinvergüenzas y se espera que la justicia recaiga sobre ellos.