El programa analiza la interpretación de los Diez Mandamientos por parte del presidente Javier Milei, comparándola con la de una "yatolá". Se cuestiona la incitación al bullying y la discriminación en un acto escolar, así como el uso de creencias religiosas en lugar de teorías económicas para adoctrinar a los jóvenes.
Se señala que Milei presenta su programa de gobierno como un mandato divino, declarando que quienes piensan distinto están del lado del mal. El programa sugiere que esta conducta, propia de una teocracia, debería tener un nombre y se pregunta si Milei aspira a ser una "yatolá". Se califica de violento y triste lo ocurrido en la escuela ORT.