Se enfatiza que la inseguridad en el Gran Buenos Aires es una problemática primordial, comparándola con la falta de cloacas, electricidad y asfalto, y el desastre de las escuelas públicas. Se resalta la necesidad de que los niños puedan jugar en la calle y regresar a casa sanos y salvos.
Se critica la gestión de la inseguridad en el Gran Buenos Aires, calificando a los funcionarios de "malparidos sinvergüenzas" y deseando que la justicia recaiga sobre ellos. Se menciona que la gente está harta y no los volverá a votar.