Se analiza la situación de indefensión en la que queda un periodista ante los ataques del poder, ejemplificado con el caso de Marcelo Bonelli y Javier Milei. Se debate si la reacción del presidente ante supuestas mentiras en temas económicos es justificada o si la forma es inapropiada.
Se plantea que, si bien un periodista puede equivocarse o mentir, la respuesta desde el poder no debería ser un insulto directo, ya que pone a la persona en una situación de vulnerabilidad. Se menciona que algunos periodistas podrían tener motivos para ser cautelosos ante las críticas presidenciales.