La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la carta orgánica del Banco Central, estableciendo que para remover a un director se requerirá el voto de dos tercios de ambas cámaras del Congreso.
Se critica que esta medida, impulsada por Santiago Bausili y con posible influencia de Toto Caputo, busca asegurar la permanencia de personas afines al gobierno actual en el Banco Central, incluso después de finalizado su mandato.
Se compara esta exigencia de dos tercios con normativas de otros países como Estados Unidos, Chile y la Eurozona, donde los procesos de remoción son considerablemente más flexibles, y se señala que la reforma permite al Banco Central endeudarse en el mercado internacional utilizando las reservas como garantía.