Se analiza la reciente reforma del Banco Central aprobada por la Cámara de Diputados, la cual establece que para remover a su presidente se requerirá el voto de dos tercios en ambas cámaras del Congreso, un número considerado inalcanzable. Esta medida, según el análisis, busca perpetuar en el cargo a Santiago Bausili, socio de Toto Caputo, independientemente de futuros gobiernos.
Se compara esta exigencia con la de otros países: en Estados Unidos, el presidente puede remover directores de la Reserva Federal con simple consentimiento; en Chile, basta con el simple consentimiento del Senado; y en Europa, incluso en regímenes más autoritarios como Rusia o China, los candados para remover autoridades no son tan altos.
La reforma también habilita al Banco Central a endeudarse en el mercado internacional utilizando las reservas como garantía, aunque se le impide financiar directamente al Tesoro. Se critica que, si bien se cerró la "canilla" de emisión para el Tesoro, se abrió la de hipotecar reservas para sostener el esquema cambiario hasta las elecciones.
Adicionalmente, se relata un episodio de tensión entre Milei y Caputo, donde este último habría llegado tarde a una reunión de gabinete y luego comunicado públicamente su ausencia, en un aparente gesto de desafío. A pesar de esto, la semana posterior ambos habrían intercambiado mensajes de afecto en Twitter.