Brasil se prepara para una nueva elección presidencial, con la contienda centrada en la figura de Lula da Silva y Jair Bolsonaro, hijo del expresidente.
La elección se perfila reñida, reflejando la profunda división en el electorado brasileño, donde la mitad apoya a Lula y la otra mitad a Bolsonaro. Se menciona la figura de Lula como un presidente respetado en Sudamérica, a pesar de la división en su propio país.