En Brasil, la campaña electoral para las presidenciales de octubre se perfila como una reedición de la contienda de 2022. Lula da Silva busca un cuarto mandato, mientras que Flavio Bolsonaro representa a la ultraderecha. La influencia de Donald Trump es notable, con intervenciones previas en temas comerciales y de seguridad que han dividido al electorado. La mayoría de los brasileños apoyaron la decisión estadounidense de clasificar a grupos criminales como terroristas.
La elevada tasa de interés del Banco Central, criticada por Lula, aumenta las deudas de las familias. Esta combinación de altas tasas de interés y endeudamiento familiar genera incertidumbre económica, a pesar de los esfuerzos por controlar la inflación.