Se debatió en el Senado la implementación de la boleta única, destacando sus beneficios en transparencia y ahorro al eliminar la impresión de grandes cantidades de papel y prevenir el robo de boletas. Se consideró que este sistema dirime internas de manera clara y permite una participación ciudadana efectiva.
Uno de los puntos cuestionados es el posible "ruido económico" que generan las elecciones. Sin embargo, se argumentó que todo proceso electoral genera ansiedades y anticipación en los mercados, y que suspender la votación por este motivo sería riesgoso, ya que el voto es un derecho fundamental recuperado para la república.
Se defendió la boleta única como un avance significativo que simplifica el sistema y evita irregularidades. También se planteó la discusión sobre el aporte de publicidad a los partidos políticos y el impacto económico en los medios que no pueden vender publicidad durante las campañas electorales.