El debate se centró en la aparente inestabilidad del presidente Javier Milei, vinculada a si usa o no anteojos.
Se planteó que al sacarse los anteojos, Milei podría volverse inestable, sugiriendo una dependencia de ellos para mantener la compostura. Uno de los panelistas ironizó diciendo que si usara anteojos todo el tiempo, sería inestable permanentemente.
La discusión se tornó más agresiva al hablar de la "puteada interminable del presidente", comparándolo con un "monstruito" con mala educación. Se mencionó la posibilidad de que los premios Guinness reconozcan sus récords de no recibir archivos.
Finalmente, se comparó su estilo con el de un "stand-up" cuando no lee, improvisando y yéndose de tema. Se cuestionó si las cosas que lee son "raras" y quién se las escribe.