La discusión giró en torno a la necesidad de que las personas tengan la capacidad de administrar recursos y que el Estado no intervenga excesivamente, sino que cree condiciones para la riqueza y una vida digna.
Se planteó que la riqueza no debería ser vista como algo prohibido y que las creencias personales no deben dictar las condiciones de vida de los demás, lo cual fue calificado como "dictatorial".