Se defiende la postura de Javier Milei frente a las críticas de los periodistas, sugiriendo que sus expresiones ("mierda") son una reacción a la "mala fe" y las "mentiras" de estos.
Se argumenta que Milei se interpone entre el "castrochavismo", los "ensobrados" y el pueblo, y que su ética "pura" lo lleva a reaccionar así ante la falsedad. Se cuestiona si realmente siente esas palabras o si forman parte de una construcción personal.