Se informa sobre la detención de Fernando Cerimedo, consultor político argentino que trabajó con figuras como Milei y Bolsonaro, en Bolivia.
Se alega que Cerimedo nunca tuvo autorización para representar al gobierno boliviano y que se lavó las manos respecto a sus acciones.
Se le acusa de participar en "guerra sucia", negocios ocultos y de tener un gusto particular por "mujeres bien muertas", según declaraciones de una víctima.
Se menciona que Cerimedo habría intentado manipular la opinión pública y la investigación, y que supuestamente le gustaba "callar" a Pablo Neruda.