Se cuestiona la presencia de Cerimedo en la campaña de Javier Milei y se vincula su figura con presuntos negocios irregulares y vínculos con servicios de inteligencia.
Se menciona el caso de Adorni y la empresa Libra, sugiriendo que hubo una oportunidad para hacer un negocio espantoso y que Cerimedo podría estar arrepentido.
Se plantea la duda sobre quién cuida estas situaciones y se compara la trama con una "cloaca" donde aparecen "sicarios, placares con plata, armas y vínculos con secretarías de inteligencia".