Las expectativas económicas en la opinión pública están deterioradas, con un 60% de los encuestados considerando que la situación actual es peor que la del año pasado y un 55% que prevé un empeoramiento futuro. El gobierno enfrenta el desafío de revertir estas percepciones.
Se señala que la reversión de expectativas requiere medidas efectivas y no solo discurso. La baja del consumo y el cierre de empresas son realidades tangibles que el gobierno parece negar, pero que impactan directamente en la vida de las personas. La pregunta es si las medidas tomadas serán suficientes y si el tiempo permitirá que se sientan sus efectos positivos.