Se aborda la figura de Fernando Cerimedo, consultor político argentino con experiencia en campañas de Javier Milei y Bolsonaro, y su presunta participación en Bolivia.
Se cuestiona su presencia y la necesidad de su intervención en Bolivia, señalando que nunca hubo un contrato formal y que siempre estuvo presente en reuniones de gabinete.
Se menciona que Cerimedo nunca tuvo autorización para representar a la presidencia o al gobierno boliviano y se le acusa de operar en la región con un entramado de "castrochavismo".
Se hace hincapié en sus ingresos a la Casa Rosada y se menciona que su carrera tuvo un gran empuje con el ascenso de Javier Milei.