Islandia, miembro de la OTAN sin ejército propio, se encuentra en el centro de las tensiones militares en el Ártico. La seguridad del país, tradicionalmente respaldada por la alianza, ahora se ve en duda por las acciones de Donald Trump.
El país nórdico, ubicado estratégicamente entre el Océano Ártico y el Atlántico Norte, enfrenta crecientes rivalidades en la región. La falta de fuerzas armadas propias y la dependencia del respaldo de la OTAN, cuestionada por Trump, plantean un escenario de vulnerabilidad para Islandia.