Se aborda la dificultad de los gobiernos para modificar su "fórmula del éxito" comunicacional una vez que llegan al poder. El análisis sugiere que los políticos, al igual que los periodistas, tienden a aferrarse a los métodos que les permitieron alcanzar el éxito, incluso cuando la realidad social demanda un enfoque diferente.
Se critica el estilo comunicacional del gobierno, que a menudo se presenta como exitoso y vanguardista, chocando con la percepción ciudadana de la realidad. Sin embargo, se observa que ciertos mensajes, como el del ministro Caputo sobre justicia social, podrían indicar una incipiente adaptación a las demandas sociales.