Se destaca una conversación entre Lula da Silva y Donald Trump, calificada como una "victoria diplomática" para Lula, que ayudó a descomprimir tensiones.
Lula diferencia su diálogo fluido con Trump de su relación con el secretario de Estado Marco Rubio. A pesar de que Trump elevó aranceles y calificó a grupos brasileños como "narcoterroristas", Lula mantiene una comunicación abierta, mientras que con Rubio la relación es tensa.