El ministro del Interior español hizo un llamado a la calma y al cese de la violencia en la frontera de Ceuta y Marruecos, criticando los discursos de "invasores" y "delincuentes" promovidos por la ultraderecha y la derecha.
El ministro afirmó que la violencia no es el camino para resolver problemas y que las propuestas de deportar a personas hospitalizadas son incompatibles con los principios democráticos y la dignidad humana, mostrando empatía con la ciudadanía de Ceuta.