Se cuestiona el rol de la prensa y se la insta a hablar en nombre de la gente común, en lugar de hacerlo en nombre de la política o del presidente.
Se argumenta que la cobertura mediática debería centrarse en las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía, y no en la agenda política.
Se pide que se dé voz a la gente de a pie, que merece ser representada y escuchada.