Desde Keflavik, pilotos de la OTAN vigilan el espacio aéreo de Islandia, aprovechando su ubicación estratégica para la defensa de la alianza. A pesar de no tener ejército, Islandia desempeña un papel crucial como aliado.
La isla acoge la coalición para el desminado y entrena a soldados ucranianos, demostrando su compromiso con la seguridad colectiva. La colaboración con la OTAN y Estados Unidos subraya la importancia de Islandia en el panorama de la defensa europea.