Un psiquiatra, que se presenta como profesional con título, diagnosticó que el presidente Javier Milei es "adicto al trabajo" y que su cerebro "no resiste la presión". La afirmación surge de la observación de su comportamiento, especialmente cuando se quita los anteojos, lo que según el profesional indicaría inestabilidad.
El debate se centró en la interpretación de la conducta de Milei, comparando su supuesta inestabilidad con la necesidad de usar anteojos para leer. Se mencionó que si usara anteojos constantemente, sería inestable todo el tiempo. La conversación derivó en comentarios sobre su personalidad y se introdujo la figura de un "zurdo centrochavista" y la necesidad de "cerrar la pala".
Posteriormente, se retomó la idea de la "adicción al trabajo" de Milei, contrastándola con la percepción de que se ve "bastante rehabilitado" y que utiliza la "técnica del teléfono" para curarse. La discusión sobre los anteojos y la estabilidad continuó, con participantes intentando explicar la relación entre el uso de anteojos y los cambios de personalidad, así como la resistencia a los flashes por la cantidad de fotos que se toma.